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Saber cómo eliminar las algas pegadas en la piscina exige seguir un orden concreto: identificar el tipo, ajustar la química del agua, realizar un cepillado intenso, aplicar el tratamiento adecuado y mantener la filtración durante el tiempo necesario. Cada paso cuenta para eliminar eficazmente las algas y conseguir un resultado duradero.
Identifica las algas adheridas en la piscina
Antes de actuar, revisa las paredes, el fondo, las escaleras, las juntas y los rincones con poca circulación. El color, la textura y la ubicación de las manchas ayudan a determinar qué tipo de algas hay y qué tratamiento químico conviene aplicar para eliminarlas.

Algas verdes, amarillas o negras
No todas las algas en la piscina responden igual al cloro ni al cepillado. Identificarlas antes de tratar el agua permite elegir la estrategia adecuada y resolver el problema de algas sin repetir innecesariamente todo el proceso.
- Algas verdes: forman una capa limosa sobre paredes y fondo. Suelen aparecer primero en zonas con poca circulación y pueden proliferar en menos de 24 horas si baja el cloro.
- Algas amarillas: se presentan como polvo o arena de tono parduzco, adherida al fondo o a las paredes. Son más resistentes y requieren una fricción vigorosa para desprenderse.
- Algas negras: aparecen como puntos oscuros, con el centro elevado y brillante, sobre todo en juntas y escalones. Su capa protectora las hace muy resistentes al cloro, por lo que hay que romperla mecánicamente antes del tratamiento.
Una superficie resbaladiza en una pared o escalera ya indica crecimiento adherido, aunque el agua todavía parezca clara. Las manchas negras pueden penetrar en materiales porosos y causar daños estructurales si no se actúa con rapidez. Cuanto antes se detecta el problema, menor será el esfuerzo necesario para eliminarlo.
| Tipo | Aspecto | Zonas frecuentes | Resistencia al cloro |
| Verde | Capa limosa verdosa | Fondo, paredes, peldaños | Baja |
| Amarilla | Polvo parduzco | Fondo, zonas estancadas | Media |
| Negra | Puntos oscuros brillantes | Juntas, escalones, superficies rugosas | Alta |
Zonas donde se fijan las algas en la piscina
Las algas en la piscina colonizan primero los puntos con menor movimiento de agua: las esquinas del fondo, la base de las escaleras, las juntas entre gresite o azulejo y los rincones situados detrás de las escaleras fijas. Allí se acumula materia orgánica y llega menos desinfectante, una combinación que favorece su fijación.
Conviene revisar antes de actuar cada zona con detalle. Una mancha pequeña puede convertirse en una colonia extendida en pocos días. Pasa el cepillo por todas las superficies para localizar focos ocultos que no se distinguen desde el borde y eliminarlas antes de que se extiendan.
Prepara el agua antes del tratamiento
Un tratamiento aplicado sobre agua desequilibrada pierde buena parte de su eficacia. Antes del cepillado o de añadir cualquier producto, analiza el pH, la alcalinidad total y el nivel de cloro libre. Así podrás corregir los parámetros que favorecen el crecimiento de algas y dificultan la desinfección posterior.
Ajusta el pH y la alcalinidad
El pH debe mantenerse entre 7,2 y 7,6: por encima de 7,6, la eficacia del cloro puede reducirse hasta un 40 %, por lo que el tratamiento posterior trabajará muy por debajo de su capacidad real. La alcalinidad total debe situarse entre 80 y 120 ppm para estabilizar el pH y permitir que el desinfectante actúe de forma homogénea en todo el volumen de agua.
El mismo criterio se aplica para quitar las algas de una piscina desmontable: ajusta primero el pH y la alcalinidad, y utiliza después un cepillo compatible con el revestimiento para no dañar el liner ni las uniones. Si los fosfatos superan las 200 ppb, aplica antes un reductor específico que el alguicida, ya que alimentan directamente el crecimiento de algas.
- pH entre 7,2 y 7,6 Es el rango óptimo para maximizar la eficacia del cloro y facilitar la eliminación química de las algas adheridas.
- Alcalinidad de 80 a 120 ppm Estabiliza el pH y evita oscilaciones que comprometan el rendimiento del desinfectante.
- Fosfatos por debajo de 200 ppb Si se supera este umbral, aplica el reductor de fosfatos antes del alguicida para no bloquear su acción.
Conviene hacer la revisión química de dos a tres veces por semana como medida de prevención, sobre todo en verano o después de lluvias intensas. Mantener los parámetros en su rango correcto sostiene cualquier estrategia de prevención duradera.
Retira residuos y recircula
Antes del cepillado, retira las hojas, los elementos flotantes y cualquier residuo visible para reducir la materia orgánica disponible en el agua. Después, pon el filtro en modo recirculación: el agua se moverá sin pasar por el medio filtrante y los restos desprendidos durante el cepillado no saturarán el filtro antes de que termine el tratamiento.
Una vez retirados los residuos y activada la recirculación, realiza el cepillado sobre superficies despejadas. Este orden mejora la limpieza mecánica y reduce el riesgo de que las esporas vuelvan a contaminar el agua. La diferencia está en respetar la secuencia: primero quitar los residuos, después ajustar el tratamiento químico y, a continuación, completar los pasos necesarios.
Cepillado intensivo para eliminar las manchas
El cepillado es el paso mecánico que ningún producto puede sustituir. Si no desprendes físicamente las algas de la superficie, el tratamiento químico solo actúa sobre la capa exterior y no llega a la raíz. Cepilla con energía las paredes, el fondo, las escaleras, los rincones y las juntas antes de aspirar y desinfectar.
Elige el cepillo adecuado
La elección del utensilio depende del material de la piscina y del tipo de algas. Para las algas negras sobre hormigón, un cepillo de acero rompe la capa protectora antes de aplicar los productos destinados a eliminar las algas de la piscina. Sin embargo, nunca debe utilizarse sobre liner, fibra o poliéster, porque sus cerdas pueden dañar el revestimiento. Un cepillo de cerdas resistentes, con una anchura adecuada para la pértiga, permite limpiar en profundidad sin deteriorar la superficie y llegar a los rincones donde las algas verdes o amarillas se fijan con mayor facilidad.
Aspira los restos desprendidos
Cuando necesites eliminar las algas de la piscina con hipoclorito sódico —cuya acción equivale a la de una lejía de uso profesional formulada para el equilibrio químico del agua de baño—, aspira primero los restos sueltos. Así, el desinfectante no se consume en la materia orgánica flotante antes de actuar sobre las superficies. La lejía doméstica no es una solución adecuada: su concentración varía y no está diseñada para mantener el equilibrio del agua de piscina.
- Limpiafondos manual. Aspira los restos del fondo y las paredes directamente al desagüe para no reintroducirlos en el circuito ni saturar el filtro.
- Limpieza del filtro. Después de aspirar, limpiar el filtro permite retirar la materia orgánica muerta acumulada y evita que quede retenida en el medio filtrante.
- Retrolavado de arena. En los filtros de arena, un retrolavado previo al tratamiento de choque deja el sistema preparado para una filtración intensiva.
- Segundo cepillado. Un cepillado final después del tratamiento y de la filtración confirma que no quedan manchas ni restos adheridos en ninguna zona de la piscina.
Por eso, aspirar directamente al desagüe reduce el tiempo de recuperación del agua, ya que evita que las algas muertas recirculen y vuelvan a depositarse en el fondo. A partir de ahí, el filtro puede regresar a su modo habitual para iniciar la fase de filtración intensiva posterior al choque.
Desinfecta tras el cepillado
Antes de aplicar el desinfectante, el pH debe encontrarse dentro del rango correcto para que el cloro trabaje a pleno rendimiento. Puedes consultar el hipoclorito sódico para piscinas, una solución líquida formulada para eliminar bacterias, virus y microorganismos, adecuada tanto para el mantenimiento regular como para los tratamientos de choque más exigentes.
Aplica un choque de cloro eficaz
El tratamiento de choque es el paso químico decisivo para combatir las algas instaladas en el agua y sobre las superficies. Consiste en elevar el cloro libre a entre 15 y 20 ppm y mantenerlo el tiempo necesario para que actúe en todo el volumen de la piscina, incluidas las algas desprendidas durante el cepillado previo.

Dosis y aplicación segura
Sin alcanzar la concentración necesaria de cloro libre, las algas no se eliminan: solo se debilitan temporalmente y vuelven a desarrollarse en pocos días.
Para aplicar el choque, disuelve primero el cloro granulado en un cubo con agua y distribúyelo por el perímetro de la piscina. Hazlo preferiblemente al atardecer, cuando la radiación solar degrada menos el producto. En casos graves pueden emplearse entre 15 y 20 gramos de cloro por metro cúbico, aunque siempre debe respetarse la indicación de la etiqueta.
- Cloro libre objetivo: elevar el nivel a entre 15 y 20 ppm permite que el tratamiento de choque llegue a todas las zonas del agua, incluidas las esquinas con menor circulación.
- Horario de aplicación: añadir el producto al atardecer reduce la degradación solar y facilita que el cloro actúe durante la noche.
- Filtración posterior: mantén el sistema de filtración en funcionamiento continuo entre 24 y 48 horas para retener las algas muertas y las partículas desprendidas.
- Segundo cepillado: cuando haya transcurrido el tiempo indicado por el fabricante, vuelve a pasar el cepillo para liberar los restos debilitados que sigan adheridos.
No reanudes el baño hasta que los parámetros del agua estén dentro de los valores seguros recomendados. Después del choque y de la filtración, conviene analizar de nuevo el cloro libre, el pH y la alcalinidad para confirmar que el agua es apta y que el equilibrio químico se ha restablecido.
Actuación sobre las manchas negras
Las algas negras son especialmente difíciles de eliminar porque resisten el cloro convencional. Después de un cepillado enérgico con un cepillo adecuado para romper su capa protectora, aplica cloro directamente sobre cada mancha: puede utilizarse una tableta de tricloro enganchada al cepillo o introducida en un calcetín de malla. Así se consigue una disolución lenta y concentrada en la zona afectada.
Si las manchas persisten tras el primer ciclo completo, repite el proceso una semana después siguiendo el mismo orden: cepillado, aplicación localizada y filtración. Mantener el pH por debajo de 7,6 resulta especialmente importante, ya que un pH elevado favorece el crecimiento de algas negras y reduce de forma drástica la penetración del cloro en los materiales porosos.
Filtra y evita nuevas algas
Después del choque y del segundo cepillado, mantener la filtración durante 24 a 48 horas permite retener las algas muertas y las partículas desprendidas. Sin este paso, el agua puede quedar turbia aunque el tratamiento químico haya sido correcto: las partículas en suspensión necesitan pasar por el filtro para quedar atrapadas.
Recupera el agua transparente
- Retrolavado frecuente Hacer retrolavados cada 6 a 8 horas evita que el filtro de arena se sature con restos de algas muertas y ayuda a mantener su rendimiento durante la recuperación.
- Floculante para agua turbia Cuando persiste la turbidez, el floculante aglutina las partículas finas en suspensión y facilita que el filtro las retenga o que decanten en el fondo para aspirarlas.
- Aspiración final a desagüe Una vez clarificada el agua, aspirar el fondo y las paredes hacia el desagüe evita reintroducir materia orgánica en el circuito.
En cuanto el agua recupera su transparencia, puede añadirse un alguicida específico como medida preventiva. Los productos de amonio cuaternario ofrecen una solución adecuada en este punto porque no causan manchas ni generan espuma, a diferencia de algunas formulaciones con cobre. La dosis orientativa de choque para este tipo de alguicida es de 2 litros por cada 100 m³ de agua.
Mantenimiento de la piscina en temporada
La prevención del crecimiento de algas durante la temporada exige una rutina constante. Cepillar las superficies al menos una vez por semana en verano impide que las esporas se adhieran antes de que el tratamiento químico actúe. Además, la filtración debe funcionar entre 8 y 12 horas diarias para evitar el estancamiento que favorece la fijación de algas en las zonas con poca circulación.
- Tabletas multiefectos La tableta multiefectos para piscinas, introducida directamente en el skimmer, aporta una dosificación constante con acción desinfectante, bactericida, antialgas y floculante para mantener el agua durante toda la temporada.
- pH por debajo de 7,6 Mantener el pH en el rango correcto y vigilar el nivel de ácido cianúrico preserva la eficacia del cloro y ayuda a prevenir nuevos brotes de algas durante el verano.
- Análisis frecuente Revisar los parámetros químicos dos o tres veces por semana permite detectar desequilibrios antes de que favorezcan la aparición de algas y evita recurrir a tratamientos de choque de urgencia.
El mantenimiento regular con tabletas multiefectos en formato pastilla —disponibles en cubos de 5 kg y 25 kg— simplifica la dosificación y garantiza un tratamiento continuo sin aplicaciones manuales diarias. El resultado se nota en la transparencia sostenida del agua y en la ausencia de manchas entre una limpieza y la siguiente.
Protección invernal del agua
Al final de la temporada, limpiar la piscina a fondo y aplicar un producto específico para el invierno es el paso que facilita la puesta a punto en primavera. Sin un tratamiento invernal adecuado, la proliferación de algas y bacterias durante los meses de inactividad puede obligar a vaciar y limpiar la piscina desde cero antes de volver a utilizarla.
Para este fin, el invernador líquido para piscinas previene la proliferación intensa de algas y bacterias, evita la putrefacción del agua y limita la formación de sedimentos calcáreos durante los meses sin uso. Es totalmente soluble en agua y compatible con todo tipo de sistemas de filtración y materiales, como liner, fibra y poliéster.
Aplicar el invernador líquido antes de cubrir la piscina facilita la limpieza en primavera. El agua llega a la nueva temporada con menos materia orgánica acumulada y sin los sedimentos calcáreos que complican el ajuste químico inicial. Quitar la cubierta y encontrar el agua en buen estado reduce el tiempo y el coste del arranque de temporada.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se quitan las algas pegadas a las paredes y al fondo de la piscina?
El tratamiento sigue varios pasos. Primero, ajusta el pH entre 7,2 y 7,6 y comprueba la alcalinidad. Después, retira los residuos flotantes, coloca el filtro en recirculación y realiza un cepillado enérgico de paredes, fondo, escaleras y juntas. A continuación, aspira los restos a desagüe y aplica un tratamiento de choque con cloro, elevando el nivel a 15-20 ppm. Mantén la filtración entre 24 y 48 horas. Un segundo cepillado y la aplicación de un alguicida preventivo ayudan a desprender las algas y a evitar que reaparezcan.
¿Qué producto elimina mejor las algas en la piscina?
La solución más eficaz depende del tipo de algas. El hipoclorito sódico actúa rápidamente como desinfectante y resulta adecuado para el choque inicial. En el caso de las algas negras resistentes, aplica cloro en polvo directamente sobre cada mancha para concentrar la acción en la zona afectada. Después del choque, un alguicida de amonio cuaternario ayuda a prevenir la reaparición sin provocar manchas ni espuma. Para el mantenimiento, las tabletas multiefectos colocadas en el skimmer combinan desinfección, acción antialgas y floculante en una sola pastilla de dosificación constante.
¿Cuánto tiempo tarda en desaparecer el problema de algas después del tratamiento?
Cuando hay algas verdes y el agua está moderadamente afectada, el tratamiento de choque, junto con 24 a 48 horas de filtración continua, suele bastar para recuperar la transparencia. Las algas amarillas y negras requieren más tiempo: pueden ser necesarios dos ciclos completos de cepillado, choque y filtración, separados por una semana, antes de que desaparezcan por completo. La duración depende de la gravedad de la infestación, del ajuste correcto del pH y del rendimiento del sistema de filtración durante la recuperación.