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Elegir un clorador de cloro líquido adecuado marca la diferencia entre mantener el agua segura y afrontar problemas constantes.
Clorador líquido para piscina y agua potable
El hipoclorito sódico líquido actúa al entrar en contacto con el agua, sin necesidad de disolución previa. La diferencia está en el método de aplicación y en el grado de automatización del sistema.
Cómo funciona el clorador de piscina
Un clorador de piscina regula e inyecta hipoclorito sódico en el circuito hidráulico mediante una bomba dosificadora. El equipo aspira el producto desde un depósito y lo introduce de forma controlada en la tubería, para mantener estable el nivel de cloro en el agua de la piscina sin intervención manual continua.
- Dosificación continua: la bomba inyecta el producto de forma proporcional al caudal y mantiene homogénea la concentración de cloro en todo el volumen de agua.
- Aplicación directa: sin un dosificador automático, el cloro líquido puede verterse directamente mientras la depuradora está en marcha, repartiendo el producto por todo el perímetro de la piscina.
- Tratamiento de choque o mantenimiento: la dosis depende del objetivo. Un tratamiento de choque requiere más producto que el mantenimiento periódico y debe ajustarse siempre al volumen de agua de la instalación.
En los equipos de dosificación para piscinas son habituales materiales resistentes a la corrosión, como el PVDF o el PVC.
Cloro líquido para el tratamiento de piscina
Para el tratamiento de piscina, el hipoclorito sódico líquido para piscinas ayuda a prevenir la proliferación de bacterias, virus y algas sin preparación previa.
Si el nivel de cloro aumenta demasiado, el reductor de cloro líquido permite corregirlo con precisión. La dosis recomendada es de 0,3 litros por cada 50 m³ y por cada ppm de cloro en el agua que se quiera eliminar. Debe aplicarse con la depuradora en marcha para favorecer una mezcla homogénea. El hipoclorito sódico y el reductor están disponibles en jerrican de 5 kg, jerrican de 25 kg o en caja con cuatro unidades de 5 kg, según las necesidades de cada instalación. Los cloradores de agua para consumo humano siguen criterios de dosificación similares, aunque los productos deben contar con certificaciones sanitarias como NSF o ACS.
Cloradores para agua potable y depósitos
En el tratamiento de agua potable, la dosificación automática con hipoclorito sódico se aplica en depósitos o aljibes antes de la distribución, así como en recloraciones de comunidades rurales y situaciones de emergencia. El sistema necesita un circuito de recirculación capaz de mover al menos el 20 % del volumen total en cinco horas para distribuir correctamente el desinfectante.
Según la OMS, el cloro libre residual en agua potable debe mantenerse entre 0,2 y 0,5 mg/l dentro del sistema. En los puntos terminales pueden buscarse concentraciones de 0,2 a 1 mg/l, según la longitud y las condiciones de la red. Para gestionar esta dosificación en continuo, la bomba dosificadora NOVA NSE150 ofrece seis opciones de caudal: desde 2 l/h a 20 bar hasta 32 l/h a 2 bar. Se suministra con un kit completo de instalación que incluye tuberías, válvula de inyección y filtro de fondo.
Control de la cloración y seguridad
El pH condiciona directamente la eficacia del cloro, y las reacciones de desinfección se desarrollan de forma óptima entre 6,5 y 8. También conviene controlar la turbidez: las partículas en suspensión pueden proteger a los microorganismos frente al desinfectante y reducir la eficacia de la cloración.
El agua almacenada en depósitos requiere revisiones periódicas del nivel de cloro residual, especialmente cuando la temperatura supera los 20 °C, porque algunos microorganismos aumentan entonces su actividad. El hipoclorito sódico se degrada con la luz; por eso, el depósito de almacenamiento debe ser de plástico oscuro y permanecer en un lugar ventilado y protegido. Revisar las juntas y el equipo de dosificación cada tres a seis meses forma parte del mantenimiento básico para asegurar una inyección precisa y sin pérdidas.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre el cloro líquido y las pastillas de cloro para la piscina?
El cloro líquido, formulado como hipoclorito sódico, actúa de inmediato y no necesita disolverse previamente. Por eso resulta práctico para aplicarlo directamente en la piscina o mediante una bomba dosificadora automática. Las pastillas de cloro se disuelven de manera gradual y suelen adaptarse mejor a instalaciones sin un sistema eléctrico de dosificación. El cloro líquido permite ajustar con rapidez la concentración durante un tratamiento de choque o el mantenimiento habitual, mientras que las pastillas proporcionan una liberación más lenta. La elección depende del tipo de instalación, el volumen de agua y el nivel de automatización deseado.
¿Cada cuánto tiempo hay que comprobar el nivel de cloro en la piscina?
Durante la temporada de uso, conviene comprobar el nivel de cloro en la piscina al menos dos o tres veces por semana. La frecuencia debe aumentar cuando hace calor o la instalación recibe un uso intensivo, porque la radiación solar, la temperatura y el número de bañistas reducen rápidamente el cloro residual. A partir de ahí, es necesario ajustar la dosificación con regularidad.
Fuera de ese intervalo, disminuyen tanto la eficacia del desinfectante como el confort de los usuarios. Un dosificador automático ayuda a mantener estable ese nivel de cloro sin intervenciones diarias.
¿Puede usarse el mismo hipoclorito sódico para la piscina y para el tratamiento de agua potable?
No necesariamente. Aunque el principio activo sea el mismo, los productos destinados al tratamiento de agua potable deben disponer de certificaciones sanitarias específicas, como NSF o ACS.
El cloro líquido para piscinas está formulado para uso recreativo y puede incluir concentraciones o aditivos no autorizados en el agua de consumo. Conviene revisar antes de utilizarlo en un depósito de abastecimiento que cumple la normativa vigente y que la bomba dosificadora también cuenta con la homologación adecuada.